
En mi país, Perú, las mujeres suelen decir que son más valientes y luchadoras que los hombres, y razones no les falta para afirmarlo. Mientras que por ejemplo, nuestra selección de fútbol masculino se ubica vergonzosamente en el último lugar de las eliminatorias mundialistas, con 4 jugadores suspendidos por festejar ebrios y con mujeres un empate de ¡¡¡¡LOCAL¡¡¡, frente a Brasil, las mujeres peruanas vienen cosechando éxito tras éxito. Sofia Mulanovich hace poco fue coronada como campeona mundial de Surf, Kina Malpartida se ha coronado hace poco campeona mundial de Boxeo y Claudia Llosa se llevó nada menos que el Oso de Oro (en su segundo film como directora) en el prestigioso festival de cine de Berlín, algo que ningún director hombre ha podido acercarse siquiera.
Históricamente, las mujeres peruanas han demostrado mucha fortaleza. En las épocas de la guerra civil y el terrorismo que costó la vida de decenas de miles de peruanos, las mujeres peruanas fueron las que sacaron adelante a sus familias, trabajando en 3 o 4 trabajos a la vez a pesar del peligro de terminar voladas por los aires o asesinadas por los terroristas y en la guerra del pacífico acompañaban a sus maridos al frente de batalla para atenderlos o recoger sus cadáveres. Ellas fueron las que organizaron los clubes de madres, asociaciones creadas para entre ellas para dar de comer a sus hijos en un ambiente de terrorismo y crisis económica. Este país sin sus mujeres no creo que haya podido salir adelante, sin embargo, es triste escuchar en las noticias que en lo que va de este año, 45 mujeres han sido asesinadas por sus parejas (algunas de ellas, embarazadas) y si vamos por este camino, 150 mujeres serán asesinadas al término del año.
Es más lamentable aún, que esta cifra altísima de mujeres asesinadas, no sea exclusividad de un país históricamente machista como el mío, sino que es un problema que sigue estando presente en toda latinoamérica y en general, en casi todas las partes del mundo, sin excluir razas, religiones o posiciones sociales o económicas. Según un artículo que leí el día de ayer en la versión on line del diario El País de España, el 80% de las mujeres paraguayas han sido alguna vez víctima de abuso sexual y a pesar que la población masculina en dicho país es del 50.4%, siete de cada diez niños son registrados únicamente por la madre (en México, uno de cada seis). En España misma, 70 mujeres fueron asesinadas el año 2008 por su pareja.
¿Porqué esta violencia hacia las mujeres? ¿Es posible que en pleno siglo XXI puedan existir hombres que discriminen o agredan física o psicológicamente a otras personas únicamente por el hecho de ser mujeres?
Si ustedes han sido seguidores de mi blog desde sus inicios, habrán comprobado que algunos artículos son más serios que otros y otros aún más están enfocados a hacernos reir un poco de nosotros mismos pero que en general todos hablan sobre la armonía que dentro de las diferencias puede surgir dentro de una convivencia de pareja. Si hay algo que desde aquí he tratado de combatir es justamente la discriminación hacia la mujer por parte de muchos hombres y el dominio que sobre ella muchas veces se quiere imponer (y digo, muchos hombres, porque afortunadamente existen otros muchos y muy buenos hombres que la verdad y como decimos aquí, son para quitarse el sombrero).
Si ahora mismo recorriera las calles y haría una encuesta preguntándole a los hombres si considera que vivimos en una sociedad machista, la gran mayoría diría que sí, pero si preguntásemos a esa misma persona si el se considera machista, por experiencia lo digo, gran parte de ellos no se reconocería como tal. Es el clásico ejemplo de todos lo son pero yo no, muy parecido cuando en mi país se hace la pregunta sobre el racismo "Sí el Perú es un país racista pero yo no lo soy".
Ahora bien, y tal como lo he mencionado en anteriores artículos, el tema del "machismo" no es algo de exclusividad en hombres. Según una encuesta hecha en Lima, el 61.8% de las mujeres limeñas se considera machista.
¿Porqué tanto machismo el hombres y tanta aceptación al machismo por parte de las mujeres a tal punto que incluso se consideran ellas mismas "machistas"?.
Si bien es cierto que a través de las últimas décadas las mujeres han logrado obtener mayor desarrollo e independencia, esto no es uniforme para todos los roles que la vida le hace llevar. Conozco muchas mujeres que ahora poseen independencia económica pero sin embargo consideran que las labores de la casa son cosas de mujeres o que crian a sus hijos para no hacer nada en la casa o le festejan sus aventuras y/o escapadas. Conozco muchos hombres que dicen no ser machistas y sin embargo llegan a la casa y esperan simplemente que su mujer les sirva y los atienda o no le permiten vestirse de cierta forma porque no es "lo correcto" o va de tal forma provocadora.
Vivimos aún en una sociedad que nos enseña, desde pequeños, los roles machistas. Desde los viejos cuentos de la cenicienta a la espera de su príncipe azul que la saque de la miseria y la vuelva una feliz "ama de casa", hasta los más modernos comerciales del día de la madre, los mensajes siguen siendo los mismos y hombres y mujeres los permitimos.
Creo que el primer paso, para marcar las diferencias es que tanto hombres como mujeres reconozcamos (y por supuesto, allí me incluyo yo), que conciente e inconcientemente hemos actuado en el pasado y/o en el presente de una forma machista, que vivimos en una sociedad que querramoslo o no, aún es machista pero que depende de nosotros permitir ello en nuestras vidas.
La fortaleza de un hombre no está en dominar sino en convivir. No está en pegar sino en proteger y dejarse proteger. No está en ordenar sino en dialogar. No está en competir sino en admirar. El problema de muchos hombres es actuar en base a lo que dice u opine la tribuna, esa tribuna machista que te dice que debes ser el dominador y "el hombre de la casa" en lugar de dejarse llevar por sus sentimientos y entregarse por completo a una relación de géneros diferentes pero de igual valor. Justamente el valor de un hombre no está en seguir a la tribuna sino en entregarse a su pareja y ser feliz con ella. El problema de muchos hombres es que aún se dejan llevar por teorías machistas de que "los hombres no lloran", "en la casa manda mi mujer (¿Y porque no dentro y fuera de la casa debe haber un tema de igualdad?", "no debes dejarte pisar por la mujer", etc, etc
La misión de las mujeres también pasa, creo yo, por revisar, si algunas o muchas de sus conductas, sea como amiga, esposa, compañera, madre, amante, trabajadora o simplemente mujer la conduce a una verdadera libertad e independencia o camufladamente, conciente e inconcientemente la conducen a volver a su pasividad y aceptar solapadamente o no, el machismo. El problema de muchas mujeres es que en ciertos roles se muestran independientemente pero no otros no.
Existe mucho machismo asolapado que tanto hombres como mujeres aceptamos y disfrutamos. Una mujer que siempre espera que el hombre la invite, el hombre que le compra de todo a su mujer pero que por eso mismo espera que ella le obedezca o dependa de el, el clásico "señora de.. (como si yo la hubiera comprado, preferiría entonces llamarme señor de la señora ..", etc, etc.
Revisemos un poco si nuestras conductas en los distintos roles que nos pone la sociedad, nos están llevando a una vida en pareja más tolerante o que por el contrario está sirviendo de aliciente a la perpetuación del machismo como medio de convivencia. ¿Tú que opinas?
Históricamente, las mujeres peruanas han demostrado mucha fortaleza. En las épocas de la guerra civil y el terrorismo que costó la vida de decenas de miles de peruanos, las mujeres peruanas fueron las que sacaron adelante a sus familias, trabajando en 3 o 4 trabajos a la vez a pesar del peligro de terminar voladas por los aires o asesinadas por los terroristas y en la guerra del pacífico acompañaban a sus maridos al frente de batalla para atenderlos o recoger sus cadáveres. Ellas fueron las que organizaron los clubes de madres, asociaciones creadas para entre ellas para dar de comer a sus hijos en un ambiente de terrorismo y crisis económica. Este país sin sus mujeres no creo que haya podido salir adelante, sin embargo, es triste escuchar en las noticias que en lo que va de este año, 45 mujeres han sido asesinadas por sus parejas (algunas de ellas, embarazadas) y si vamos por este camino, 150 mujeres serán asesinadas al término del año.
Es más lamentable aún, que esta cifra altísima de mujeres asesinadas, no sea exclusividad de un país históricamente machista como el mío, sino que es un problema que sigue estando presente en toda latinoamérica y en general, en casi todas las partes del mundo, sin excluir razas, religiones o posiciones sociales o económicas. Según un artículo que leí el día de ayer en la versión on line del diario El País de España, el 80% de las mujeres paraguayas han sido alguna vez víctima de abuso sexual y a pesar que la población masculina en dicho país es del 50.4%, siete de cada diez niños son registrados únicamente por la madre (en México, uno de cada seis). En España misma, 70 mujeres fueron asesinadas el año 2008 por su pareja.
¿Porqué esta violencia hacia las mujeres? ¿Es posible que en pleno siglo XXI puedan existir hombres que discriminen o agredan física o psicológicamente a otras personas únicamente por el hecho de ser mujeres?
Si ustedes han sido seguidores de mi blog desde sus inicios, habrán comprobado que algunos artículos son más serios que otros y otros aún más están enfocados a hacernos reir un poco de nosotros mismos pero que en general todos hablan sobre la armonía que dentro de las diferencias puede surgir dentro de una convivencia de pareja. Si hay algo que desde aquí he tratado de combatir es justamente la discriminación hacia la mujer por parte de muchos hombres y el dominio que sobre ella muchas veces se quiere imponer (y digo, muchos hombres, porque afortunadamente existen otros muchos y muy buenos hombres que la verdad y como decimos aquí, son para quitarse el sombrero).
Si ahora mismo recorriera las calles y haría una encuesta preguntándole a los hombres si considera que vivimos en una sociedad machista, la gran mayoría diría que sí, pero si preguntásemos a esa misma persona si el se considera machista, por experiencia lo digo, gran parte de ellos no se reconocería como tal. Es el clásico ejemplo de todos lo son pero yo no, muy parecido cuando en mi país se hace la pregunta sobre el racismo "Sí el Perú es un país racista pero yo no lo soy".
Ahora bien, y tal como lo he mencionado en anteriores artículos, el tema del "machismo" no es algo de exclusividad en hombres. Según una encuesta hecha en Lima, el 61.8% de las mujeres limeñas se considera machista.
¿Porqué tanto machismo el hombres y tanta aceptación al machismo por parte de las mujeres a tal punto que incluso se consideran ellas mismas "machistas"?.
Si bien es cierto que a través de las últimas décadas las mujeres han logrado obtener mayor desarrollo e independencia, esto no es uniforme para todos los roles que la vida le hace llevar. Conozco muchas mujeres que ahora poseen independencia económica pero sin embargo consideran que las labores de la casa son cosas de mujeres o que crian a sus hijos para no hacer nada en la casa o le festejan sus aventuras y/o escapadas. Conozco muchos hombres que dicen no ser machistas y sin embargo llegan a la casa y esperan simplemente que su mujer les sirva y los atienda o no le permiten vestirse de cierta forma porque no es "lo correcto" o va de tal forma provocadora.
Vivimos aún en una sociedad que nos enseña, desde pequeños, los roles machistas. Desde los viejos cuentos de la cenicienta a la espera de su príncipe azul que la saque de la miseria y la vuelva una feliz "ama de casa", hasta los más modernos comerciales del día de la madre, los mensajes siguen siendo los mismos y hombres y mujeres los permitimos.
Creo que el primer paso, para marcar las diferencias es que tanto hombres como mujeres reconozcamos (y por supuesto, allí me incluyo yo), que conciente e inconcientemente hemos actuado en el pasado y/o en el presente de una forma machista, que vivimos en una sociedad que querramoslo o no, aún es machista pero que depende de nosotros permitir ello en nuestras vidas.
La fortaleza de un hombre no está en dominar sino en convivir. No está en pegar sino en proteger y dejarse proteger. No está en ordenar sino en dialogar. No está en competir sino en admirar. El problema de muchos hombres es actuar en base a lo que dice u opine la tribuna, esa tribuna machista que te dice que debes ser el dominador y "el hombre de la casa" en lugar de dejarse llevar por sus sentimientos y entregarse por completo a una relación de géneros diferentes pero de igual valor. Justamente el valor de un hombre no está en seguir a la tribuna sino en entregarse a su pareja y ser feliz con ella. El problema de muchos hombres es que aún se dejan llevar por teorías machistas de que "los hombres no lloran", "en la casa manda mi mujer (¿Y porque no dentro y fuera de la casa debe haber un tema de igualdad?", "no debes dejarte pisar por la mujer", etc, etc
La misión de las mujeres también pasa, creo yo, por revisar, si algunas o muchas de sus conductas, sea como amiga, esposa, compañera, madre, amante, trabajadora o simplemente mujer la conduce a una verdadera libertad e independencia o camufladamente, conciente e inconcientemente la conducen a volver a su pasividad y aceptar solapadamente o no, el machismo. El problema de muchas mujeres es que en ciertos roles se muestran independientemente pero no otros no.
Existe mucho machismo asolapado que tanto hombres como mujeres aceptamos y disfrutamos. Una mujer que siempre espera que el hombre la invite, el hombre que le compra de todo a su mujer pero que por eso mismo espera que ella le obedezca o dependa de el, el clásico "señora de.. (como si yo la hubiera comprado, preferiría entonces llamarme señor de la señora ..", etc, etc.
Revisemos un poco si nuestras conductas en los distintos roles que nos pone la sociedad, nos están llevando a una vida en pareja más tolerante o que por el contrario está sirviendo de aliciente a la perpetuación del machismo como medio de convivencia. ¿Tú que opinas?

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