miércoles, 28 de octubre de 2009

Madre el trabajo me estresa.... ¡¡Quiero un novio¡¡¡


Claudia llega a casa tirando la puerta, el perro se esconde con el rabo entre las patas, su madre se persigna, su hermana sale corriendo de la habitación de Claudia por temor a que esta la culpe por agarrarle un poco su deliñeador, ¡¡ay de ella¡¡, el corazón del padre se acelera, ¡pobre mi hija¡ exclama. Toda la casa se paraliza, solo se ven miradas nerviosas y fijas, Claudia va al centro de la sala, tira su maletín y exclama cual He Man o mujer maravilla: ¡¡¡¡¡¡quiero un novioooooooooooo¡¡¡¡¡¡¡
El caso de Claudia puede ser el caso de muchas ¿o muchos? solteros. Según un estudio de la Universidad de California, las personas felizmente casadas se ven menos afectadas por el stress laboral que aquellas que no lo están o que, siendo casadas, no están felices con su matrimonio. Esto es gracias a una hormona llamada Cortisol (Ay hormonas, siempre ustedes las culpables) cuyo exceso estaría asociado al stress y la depresión
Y claro como no, a quien no le gustaría llegar a casa y que el marido lo espere con una sonrisa y un apasionado beso (si no avanza un poco más), le quite los zapatos, le pregunte ¿como te fue hoy cariño? y que si te ha ido mal, sea tu escucha, tu consejero y posteriormente tu aliciente. Qué te tenga preparada la comida y luego de ver juntos la TV, y previa limpieza, se acueste abrazado a tí pudiendo dormir ampliamente toda la noche o previamente te haga el amor, recorriendo todo tu cuerpo, buscándo darte más placer, usando todos sus cinco sentidos para ello y no terminando hasta que te sienta explotar en un magnífico, delicioso y desestresante orgasmo. Luego abrazados, conversa un rato contigo, te de un beso apasionado, te sonrie y te diga ¿hasta mañana cariño¡, tu sientes el calor de su cuerpo y ya casi al dormir te quedes pensando: ¡qué lotería me he sacado¡
Bueno, con mayor o menor felicidad que la escena descrita, así muchas parejas reducirian su nivel de cortisol y pueden vivir con mejor calidad de vida. Ahora ojo, (y con esto se acabó el cuento del principe encantado, oh dios) no en todos los matrimonios se logra reducir los niveles del bendito cortisol.
Pues imaginense a la hermana de la cenicienta descrita en el caso anterior. Llega a casa y nadie le abre la puerta ni la recibe, encuentra toda la casa hecha un desastre, comienza a buscar a su romeo y finalmente lo encuentra semidesnudo, desmondongado y viendo su partido de futbol bajo unas cervezas tiradas por el comedor ¡ya llegué le dice¡¡ ¿a qué hora estará la cena?, te responde. Cenicienta sin zapatos se tiene que desnudar y ponerse algo más cómoda para dar de tragar a su ballena y luego de una interesante cena donde dos palabras resulta demasiada conversación, se acuestan, el sin bañarse ni asearse ¡no es viernes, no exiijan joder¡, el sin aviso de por medio se pone delante de ella y le pide abrir las piernas, ella cenicienta abnegada lo consiente: tres minutos, una corrida del señor y ya ¿eso es todo?, su Romeo se fuma un cigarro, se volvea y a dormir .
Al stress que produce tal escena se suman otros tipo de stress como el pagar las cuentas de la casa, hacer buenos presupuestos para poder llegar feliz o ajustada a fin de mes, resolver los problemas de los niños o los problemas con los vecinos, etc etc. Si hasta las parejas infieles tienen su nivel de stress.
Y ¿qué me dice de las no casadas y sin pareja?, bufff, a los no poder disfrutar de la primera escena descrita se suma ahora el ¿y ya te casaste?¿que todas tus amgias ya se están casando?¿que te estás haciendo vieja?¿que tu ciclo fertil ya va dando la vuelta a la esquina?¡¡ay pobrecita ella, tan exitosa y sin suerte en el amor¡¡¿y porqué no la pones en remate a tu hija?¿estas bien hija? mira que te puedo pagar la terapia eh. Te presento a máximo, es un chico apuesto, ay hija asi no vas a conseguir novio, etc, etc etc (la verdad millones de textos podríamos tocar en este tema). Estas Bridget Jones morochas también deben sumar a su repertorio de stress el síndrome de la mujer perseguida por no ser casada y sentirse tan perseguidas como las cristianas en la epoca romana.
En fin, no sé quien hizo semejante estudio, lo cierto es que tal estudio nos ha stresado un poco más. ¿Ya se viene el estudio del stress en el hombre casado? Gasten su plata en otros estudios vaya ¡ay que joderse¡

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